“Hay bastante desconfianza a la hora de pensar en alianzas con la DC”

Mercurio de Valparaíso, 19 de septiembre 2020

En la antesala de un intenso ciclo electoral y bajo un ambiente crispado por las dificultades que imponen la pandemia y las incertidumbres económicas, la oposición busca una tierra común para enfrentar las elecciones de alcaldes, concejales y gobernadores regionales, previstas para abril del 2021.

Aunque plantea que dicha negociación debe partir por la imposición de mínimos programáticos, el senador por la Región de Valparaíso Juan Ignacio Latorre (Revolución Democrática), único representante del Frente Amplio en la Cámara Alta, cree que cada elección debe analizarse en su mérito.

– La diputada Maya Fernández planteaba en este diario que la oposición debía enfrentar el lebiscito con unidad. ¿Cómo ve usted ese escenario?

– Desde el Frente Amplio tenemos la mayor disposición a la unidad de propósito en torno al plebiscito del 25 de octubre para que el pueblo soberano decida por primera vez en la historia de Chile una nueva constitución, de manera democrática. El triunfo del Apruebo y la Convención Constitucional tiene que ser muy contundente y eso requiere la mayor unidad social y política de la oposición.

– ¿Y qué criterio deben usar para las próximas elecciones?

– Respecto al ciclo electoral muy intenso que enfrentaremos a corto plazo, pienso que tenemos que tener estrategias flexibles dado que son elecciones distintas con mecanismos diferentes.

– ¿Qué pasa en la elección de constituyentes?

– Soy de la opinión que tenemos que buscar unir listas y acumular fuerzas sociales y políticas con un programa constitucional común para evitar la dispersión y la subrepresentación en el órgano que redactará la nueva constitución. El sistema electoral castiga la dispersión y puede terminar favoreciendo a la derecha si hay muchas listas de personas que tienen ideas similares (esto requiere una estrecha articulación social con independientes y partidos políticos).

– ¿Y usted cree que cambia ese criterio en otros comicios, como gobernadores regionales, que también se realizará en abril de 2021?

– En gobernadores hay segunda vuelta, por lo que es perfectamente posible que las distintas fuerzas vayamos a competir en primera vuelta y busquemos acuerdos en segunda vuelta para derrotar a la derecha en la mayoría de las regiones de Chile. Dudo que la derecha tenga la capacidad de ganar en primera vuelta con el 40% de los votos (umbral definido por ley para proclamar al gobernador regional) dada la crisis que tiene en Chile.

– ¿Y para alcaldes y concejales?

– En Municipales no hay 2ª vuelta y es elección uninominal por tanto requiere mayores esfuerzos de coordinación opositora para derrotar a la derecha en la mayoría de municipios de Chile. Hay distintas alternativas (pactos por omisión, primarias ciudadanas, primarias legales, competencia abierta, etc). En concejales el Frente Amplio debería llevar lista única en todas las comunas combinando militantes junto a dirigentes locales que compartan el proyecto frente amplista que está en construcción.

– ¿Qué desafío enfrentan como Frente Amplio en ese sentido?

– Nosotros tenemos el dilema de buscar equilibrio entre mantener y proyectar nuestra identidad como coalición y al mismo tiempo derrotar a la derecha en el próximo ciclo electoral, para lo cual es muy importante anteponer la pregunta programática: ¿Qué transformaciones queremos ofrecer y realizar en Chile? No sólo ingeniería electoral.

– Varios dirigente del Frente Amplio han planteado su reticencia a un pacto programático o electoral con la DC. ¿Comparte usted dichas aprensiones?

– La DC jugó un rol complejo en la Nueva Mayoría, donde el ex senador Ignacio Walker (representante de la entonces V Región Cordillera), decía que no había leído el programa de gobierno encabezado por la Presidenta Bachelet. Luego decidieron emprender el camino propio, y la actual directiva de Fuad Chain ha jugado a la permanente diferenciación del resto de la oposición buscando acuerdos con la derecha en varios proyectos emblemáticos, sobre todo en la cámara de diputados. Todo eso genera bastantes desconfianzas a la hora de pensar alianzas con la DC. Yo valoro sectores que han demostrado disposición a construir con las izquierdas como Yasna Provoste, Pancho Huenchumilla, Víctor Torres, la alcaldesa Pizarro en La Pintana, pero a ratos me da la impresión que son minoría en su partido.

– Entonces, ¿qué le exige el Frente Amplio a la DC?

– Pienso que la DC tiene que definir si quiere seguir por el camino propio y qué proyecto político le ofrece a Chile hoy. Cuál es la identidad social cristiana que quieren defender en una sociedad pluralista y secularizada como la nuestra. ¿Quieren construir una alternativa al neoliberalismo en Chile? ¿Quieren inspirar su quehacer político en las encíclicas actuales del papa Francisco como “Laudato Si” sobre el medio ambiente por ejemplo? Discutamos bases programáticas y sustantivas antes de pensar en pactos electorales.

– ¿Y dónde se sitúa RD dentro de ese arco de la oposición?

– Revolución Democrática está en pleno proceso de congreso ideológico y, por ejemplo, estamos discutiendo sobre el socialismo democrático, ecológico y feminista como horizonte de superación del neoliberalismo en el siglo XXI. Nuestro compromiso por la profundización de la democracia política y económica, los DDHH y la recuperación democrática de los bienes naturales comunes, el Estado Plurinacional, etc. Estamos construyendo las bases de nuestro proyecto político a largo plazo, y sin duda el proceso constituyente es una oportunidad histórica para dar esos debates de cara a la sociedad y al Chile que queremos construir para las próximas décadas.

– En el ámbito presidencial, se consolidan Lavín y Jadue, pero este último lo hace exactamente en el porcentaje que solía ostentar Beatriz Sánchez. ¿Aún tienen expectativas de llevar un presidenciable a primera vuelta?

– Ya habrá tiempo posterior al plebiscito del 25 de octubre para ocuparse del escenario presidencial y definir mecanismos y candidaturas. No le creo mucho a las encuestas en escenarios dinámicos y líquidos como los actuales. Se equivocan mucho. Sigo pensando que Beatriz Sánchez es nuestra mejor carta presidencial.

– Ustedes como Frente Amplio apoyaron al alcalde Jorge Sharp, quien ahora está por fuera formando su propio referente, Territorios en RED. ¿Cómo evalúa el trabajo del alcalde?

– Reconozco que es complejo gobernar el municipio de Valparaíso. Lo recibió en muy malas condiciones (deuda, déficit, corrupción), y además le ha tocado un tiempo especialmente difícil con el estallido social y la pandemia, crisis social y económica. Dado este escenario, creo que es muy importante que Jorge Sharp busque alianzas amplias para dar gobernabilidad al proyecto de la Alcaldía Ciudadana, mi impresión a ratos es que se ha ido ganando muchos adversarios en su gestión, gente que incluso lo apoyaba al principio. Respecto al Frente Amplio, Jorge tiene todo el derecho a construir un movimiento político propio, no está obligado a formar parte si ya no se siente identificado con este proyecto colectivo. La libertad en política es muy importante, la cual implica reciprocidad.

– ¿No era esa una prueba importante para RD en Valparaíso? Digo, fiscalizar el actuar y las decisiones de una autoridad, como lo han hecho con otros alcaldes. ¿Qué tipo de fiscalización han hecho sobre las decisiones tomadas en el municipio de Valparaíso?

– Revolución Democrática ha tenido muy poca incidencia en el Municipio, tenemos baja participación en términos de cuadros técnicos y políticos. Así y todo, hemos colaborado lealmente con el proyecto. Muchas de las denuncias se han canalizado institucionalmente (tribunales de Justicia, Contraloría, etc), donde la propia administración ha tomado la iniciativa, por tanto, no ha sido tan necesario activar procesos de fiscalización nuestra. Reconozco que hay dificultades, pero no vamos a comparar una gestión que todavía no termina su primer período y que está enfrentando los problemas, con otros como Viña que llevan muchos años y donde han buscado encubrir dinámicas irregulares.

– ¿Habrá primarias entre el Frente Amplio y Territorios en RED o se enfrentarán en las municipales con candidato propio con el alcalde Sharp?

– Eso lo tendrá que definir la mesa nacional del Frente Amplio con su comité electoral. Todavía no sabemos si el movimiento quiere ser parte del Frente Amplio, pero en cualquier caso esa conversación se tiene que dar ahí en esa instancia orgánica.

Definiciones

– Respecto del plebiscito, ¿cómo aprecia el camino adoptado por el Gobierno, en torno a ser prescindente, aunque los ministros ya han dicho qué postura tienen?

– Me parece un error político muy profundo. Es no entender que estamos frente a la elección más importante de la historia republicana de Chile. Es primera vez que se le pregunta al pueblo soberano en un plebiscito democrático por una nueva Constitución que marcará nuestro destino colectivo en las próximas décadas. Es un error no tomar postura.

– Mirando hacia el proceso constituyente, están surgiendo reclamos del ámbito ciudadano respecto de que no hay las mismas garantías de hacerse electo integrante de la convención dentro que fuera de un partido. ¿Qué garantías deberían darse a los ciudadanos de participar? ¿Cómo se pueden materializar esas garantías?

– Soy de la idea que los partidos abramos nuestros instrumentos a los independientes. Debemos abrir nuestras listas a ciudadanos no militantes que compartan proyectos similares. En Revolución Democrática y en el Frente Amplio estamos empeñados en ese esfuerzo. Pero también los independientes pueden presentar sus listas de manera autónoma de los partidos juntando un número bajo de firmas, que en contexto de Pandemia se debe facilitar ese mecanismo de inscripción. Huenchumilla ha presentado recientemente un proyecto de ley en esa dirección y yo lo respaldo en el Senado.

– También ha surgido un debate respecto de los mínimos que debería tener la nueva constitución. El Presidente ya entregó su decálogo de qué debería contener. ¿Hay algo que rescatar o mantener de la actual constitución vigente?

– El decálogo de Piñera me imagino que será un insumo que llevarán a la deliberación democrática los partidarios de la derecha que quieren mantener el neoliberalismo en Chile (a pesar de que varios hoy se disfrazan de socialdemócratas). Una nueva Constitución escrita desde la hoja en blanco y sin trampas como la del 80′ permite lograr acuerdos amplios, inclusivos y democráticos en una convención constitucional paritaria y con escaños reservados para pueblos originarios. Si hay algo que mantener de la actual Constitución, lo definirá democráticamente la futura convención constitucional, y el plebiscito de salida ratificatorio del proceso constituyente. Esa discusión está abierta y lo encuentro sano, terapéutico, dado el conflicto, las heridas y las crisis que tiene Chile.

– ¿Qué pasa con la autonomía del Banco Central?

– En mi opinión, el Banco Central autónomo juega un rol importante en la definición de la política monetaria del país, en la regulación de tasas, tipos de cambio, en el control de la inflación, que son variables relevantes a considerar. Sin embargo, esto no es toda la política económica de un país y no tiene que ser un dogma. La política monetaria es importante, no así el monetarismo propio de Milton Friedman y los Chicago boys. Lo que está en juego es el modelo de desarrollo, y eso no lo define el Banco Central. También está en juego en la actual crisis derivada de la pandemia, cómo aportan los súper ricos a la justicia social, al bien común y a la paz social. Eso se define a través de la política tributaria, y es una atribución del ejecutivo que se aprueba con mayoría simple en el parlamento.

– ¿Y la definición de propiedad privada, que el ministro Briones definió como fundamental?

– Esa es una discusión muy relevante. En mi opinión, la actual Constitución heredada de la dictadura protege de manera exagerada la propiedad privada. Chile debería reconocer una economía plural de mercado, es decir, que reconozca distintos tipos de propiedad: pública, estatal, comunitaria, cooperativa, y privada capitalista. Una economía mixta e híbrida orientada al bien común. Eso implica poner límites y regulaciones modernas a la propiedad privada. Es necesario volver a conversar sobre la función social y ecológica de la propiedad dados los desafíos que tenemos en el siglo XXI. También sobre el rol del Estado en la economía. Ese equilibrio existe en la mayoría de los países desarrollados y sus ordenamientos jurídicos. La pregunta por los bienes naturales comunes como el agua, los derechos sociales como la educación, salud, seguridad social, vivienda tienen que dejar de ser mercantilizados en Chile, de manera tan extrema, desregulada y abusiva, gracias a la “sagrada” propiedad privada. Esa es mi convicción.

– ¿Qué pasa con el presidencialismo, por ejemplo? ¿Usted prefiere tal cual está, o avanzar hacia otro tipo de régimen político?

– Chile tiene un presidencialismo extremo y centralista, propio del siglo XIX. En mi opinión deberíamos transitar hacia un sistema semi presidencial, unicameral, Estado Plurinacional y descentralizado. Una democracia que combine elementos representativos, participativos y directos de participación ciudadana, iniciativa popular de ley, mandatos revocatorios, límites a la reelección, y muy importante, probidad y transparencia en toda la administración del Estado, herramientas efectivas para luchar contra la corrupción para recuperar la confianza de la ciudadanía. Que los servidores públicos tengamos un salario con sentido de equidad en relación al salario mínimo y las condiciones materiales de vida de las grandes mayorías. Pero nuevamente, eso lo tendrá que definir la Convención Constitucional en la primera constitución democrática que tenga Chile en su historia. Esto si gana el Apruebo en el plebiscito del 25 de octubre.